Cómo Evitar que las Deudas Maten a tu Empresa

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Una de las cosas que más pueden impedir el crecimiento de una empresa es su resistencia a endeudarse. Parece que es contrasentido, pero no atreverse a asumir deudas puede ser tan dañino como endeudarse de más.

Al igual que el colesterol bueno, cuando una empresa asume deudas con intereses bajos o por montos que puede pagar desahogadamente, dichas deudas se convierten en un gran aliado que le permiten expandirse y crear más fuentes de trabajo.

En mis años de experiencia como abogado, he tenido la fortuna de trabajar directamente en la elaboración de instrumentos de deuda para empresas que han crecido de esta manera. Sin embargo, algo que he visto que distingue a esas empresas es que sus políticas de endeudamiento suelen ser conservadoras.

Por otro lado, demasiadas deudas o deudas con intereses muy altos pueden ser como el colesterol malo. Hoy en día hay muchas empresas que sufren de dolores, náuseas, fatiga o infartos por endeudarse demasiado.

¿Cómo distinguir entre las deudas buenas y malas? Creo que es sencillo saberlo. Todo depende de los intereses a pagar y de la capacidad de pago de la empresa.

Por ejemplo, los créditos hipotecarios tienen un costo anual totalizado de más o menos un 15%. Asimismo, según el “multicomparador” de la CONDUSEF, los créditos automotrices tienen un costo anual totalizado de hasta un 18%. Y por lo que he visto, los créditos de capital de trabajo que los bancos ofrecen a ciertas empresas andan más o menos por esos rangos.

En cualquiera de los casos anteriores, creo que estamos hablando de deudas que se pueden considerar como “colesterol bueno”, ya que tienen costos manejables y destinados a hacer a la empresa más productiva.

Sin embargo, si la empresa asume deudas con tasas de intereses como las de las tarjetas de crédito o los créditos personales, las cuales pueden tener un costo anual totalizado de hasta un 180% anual, está arriesgando su salud más que un cochinito en un restaurant de carnitas. El “colesterol malo” se puede acumular en sus arterias y le puede provocar una muerte mortal que la puede matar para siempre y darme pretextos para idear más pleonasmos.

Y es muy probable que en los siguientes meses el riesgo para las empresas sea mayor debido a las inminentes alzas en las tasas de interés.

Tan es así que recientemente la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) recomendó cautela en la contratación de créditos. Según informó la CONDUSEF, en poco tiempo por lo menos 779 productos financieros a tasa variable pueden sufrir aumentos como consecuencia del incremento en las tasas del Banco de México.

Previendo los problemas que se pueden suscitar, esta misma semana (el 31 de mayo de 2016) la CONDUSEF presentó un comparador de comisiones, tasas de interés y costos de contratación de 10,840 productos y servicios financieros que se ofrecen en México.

Este comparador estará disponible a través del Buró de Entidades Financieras, en www.buro.gob.mx, y con él los usuarios de servicios financieros en México pueden conocer “cuál es la tarjeta de crédito que más le conviene, las comisiones que tienen los créditos hipotecarios, así como el crédito de nómina que cobra la menor tasa de interés, o cuál es la afore que tiene la mayor comisión del mercado, etc.”.

Pienso que de las instituciones que hay en México, la CONDUSEF es de las que mejor trabajo hacen, por lo que considero que utilizar este nuevo comparador o su sitio (www.condusef.gob.mx) como herramienta de información financiera es útil para cualquier persona o empresa en México que requiera endeudarse para operar o crecer.

A manera de conclusión, quiero mencionar que de acuerdo a los intereses que se cobran hoy en día en el mercado financiero mexicano, me parece que si bien la deuda seguirá siendo una herramienta importante para el crecimiento, las empresas deben considerar que en muchas ocasiones su mejor inversión puede ser ahorrarse el pago de intereses.

Con el costo anual totalizado que manejan algunos productos financieros, difícilmente se puede emprender un negocio que genere en su primera etapa ingresos netos por encima de los intereses que se tendrían que pagar en una deuda.

Si tienes dudas, preguntas o sugerencias, me encantaría platicar contigo. Escríbeme a mi correo electrónico: dmendez@dma-legal.com, o encuéntrame en Twitter como:@DMALegal.

Daniel Méndez Antillón